LA RUTINA NO SIEMPRE ES ABURRIDA

 

La rutina no siempre es aburrida; al contrario, hasta puede ser necesaria. Tenemos la tendencia – y entono un mea culpa – de asociar esta palabra con algo que, de tanto repetirlo, resulta aburrido. Si tenemos unos hábitos muy marcados, consideramos que nuestra vida es rutinaria y, por tanto, aburrida. Y puede que sea así en muchos casos, pero también hay muchas personas a las cuales esa rutina les da seguridad y mayor sensación de felicidad.

Si me concentro en el término en el sentido de las acciones repetidas con la finalidad de perfeccionar algo, por ejemplo, en el judo una técnica, solo veo cosas positivas. Pero también sé que esa insistencia en repetir lo mismo hasta la saciedad para conseguir a veces que nos salga a medias, incluso mal, o que nos salga bien y al día siguiente mal, puede ser muy frustrante… y aburrido.

Nos gusten o no, las rutinas son necesarias e incluso imprescindibles en el deporte. Por mucho que como sensei nos pueda gustar tener variedad en nuestros entrenamientos y clases, hay rutinas que se tienen que hacer sí o sí.

Me gusta mucho observar las rutinas, incluso manías, modos de calentar, prepararse para un partido o ensayo de deportistas, músicos, actores, etc., porque me dicen mucho de ell@s y también me enseñan a apreciar la importancia de las rutinas personalizadas.

Tengo en mente varios ejemplos, algunos de los cuales pueden parecer hasta compulsivos. Stephen Curry, uno de los mejores anotadores de baloncesto de la NBA, antes de cada partido tiene sus rituales y rutinas. Este tema lo traté en parte en otra reflexión, pero en este caso pienso más en la repitición de acciones seguidas como base, calentamiento o preparación para un entrenamiento, combate, partido, concierto, etc.  Curry, de tanto repetir los mismos tiros desde las mismas posiciones es capaz de saber si una pieza del parquet está dañada, o si la canasta no está equilibrada o el balón no correctamente inflado. Los baterías calientan antes de un concierto o de sus ensayos con rutinas que practican durante meses hasta llegar al nivel deseado; así por ejemplo, para trabajar la lateralidad e independencia de piernas y brazos, El Estepario Siberiano, Thomas Lang… Otro buen ejemplo son los ejercicios de calentamiento de la voz de Celine Dion.

Es decir, cuando queremos ser buen@s en algo, en este caso en el judo, tenemos que acabar hasta aburrid@s de repetir nuestras técnicas en los uchi komi, así como tener otras muchas rutinas, por ejemplo, para las caídas y los ejercicios de equilibrios. Las rutinas pueden ser aburridas y pesadas, pero son la base de la calidad.

En definitiva, ¡viva la originalidad, la creatividad y la diversidad!... pero sin rutinas no somos nada. 

M. Mallo

Judo Club Terras de Santiago              


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