LOS ERRORES NO FORZADOS

En el tenis existe un concepto que a mí siempre me pareció un tanto particular: el error no forzado. Incluso hay estadísticas en los partidos de cuántos errores forzados ha tenido cada tenista y la influencia que dicha diferencia ha podido tener en el resultado final. Mejor aún son los así llamados “puntos ganadores”. Simplificando mucho, los "errores no forzados" son aquellos cuando durante un intercambio de golpes el/la tenista manda la pelota a la red o fuera del área de juego sin aparentemente haber sido forzad@ a cometer dicho error. El “punto ganador” es el definitivo en ciertos intercambios largos en los que el/la tenista se lanza al ataque, arriesga y consigue el punto.

Si nos fijamos en las estadísticas de la última final masculina del principal torneo de tierra batida Roland Garros, vemos que el total de puntos ganados de ambos tenistas es casi el mismo y dicho número no coincide con la suma de los golpes ganadores y los errores forzados. El ganador del torneo, Carlos Alcaraz, tuvo muchos más golpes ganadores que su rival, Jannick Sinner, pero unos pocos menos errores no forzados.

La verdad es que nunca se me había ocurrido aplicar esta terminología para el judo, pero el otro día estando en la Copa de España de Torrelavega, Cantabria, se produjeron muchas situaciones de combate que me llevaron a pensar en el concepto del error no forzado y lo trasladé al judo. Tuve la impresión de que fue el campeonato a nivel nacional donde he visto más “errores no forzados” en muchos años. O en otras palabra, me pareció que en varios pesos el 70-80% de los combates fueron ganados por errores de un@s más que por méritos de l@s vencedor@s.

Dándole varias vueltas a la cuestión, me puse a pensar de nuevo en el llamado error no forzado. ¿Cómo puede ser que en tenis en una jugada de no ataque directo en la que la pelota llega, rozando la red, liftada a 150km/h, se considere un error no forzado cuando la pelota la lanzamos fuera o contra la red tras semejante cañonazo?

Volviendo al judo, empecé a pensar en los errores no forzados que vi el otro día y en qué sería un error no forzado. Diría quizás que cuando amb@s judokas, parad@s o en movimiento, y  agarrad@s pero sin construir ningún tipo de acción de ataque, uno o una de l@s judokas se desplaza hacia donde no debe, se mete detrás del o de la rival, quien proyecta, nos desequilibramos “solos” y nos hacemos un auto ippon, etc… esas situaciones podrían ser etiquetadas como errores no forzados. Luego, usando mi propia terminología deportiva, hay los llamados "suicidios deportivos", como cuando, sin venir a cuento, ganando, tratamos de hacer una técnica de sacrificio a escasos segundos del final, lo cual suele acabar muy mal para nosotr@s.

Pero al igual que con el tenis, me hago la misma pregunta: ¿hasta qué punto podemos decir en judo que es un error no forzado cuando alguien se equivoca y el/la rival aprovecha dicho fallo estando amb@s en el agarre ejerciendo una fuerza descomunal, ante la cual la mayoría de l@s mortales quedaría atascada sin poder moverse? ¿Es un error no forzado meterse detrás de l@s rivales cuando nos están moviendo sin, desde fuera, aparente esfuerzo, y nos proyectan? Hoy mismo tuve una conversación con alguien, quien me decía que el judo era aburrido porque no hacíamos nada – obviamente, se refería a combates con luchas de agarre eternas y sin proyecciones. Le expliqué los agarres y le puse la mano encima con un agarre dominante. Ahí entendió. Igual que entendermos que, dada la velocidad a la que viene una pelota en tenis, lo difícil que es golpearla de nuevo con acierto.

Quizás olvidamos muy pronto que el judo implica el aprovechamiento de la fuerza de l@s rivales y que toda lucha de agarres, tácticas y desplazamientos durante el combate buscan que se pierda la paciencia y que se produzca un error ajeno. Cierto es que hay judokas tan dominantes que lo único que l@s demás pueden hacer es ponerse el paracaídas y preparase a caer. Pero en realidad muchos de los errores que poderíamos considerar no forzados en judo son consecuencia de que no nos sentimos cómodos con el agarre de l@s contrari@s, no vemos que dominemos, sea cierto o no, no creemos que podamos proyectar, no nos dejan trabajar nuestra estrategia como queremos, nos bloquean nuestros agarres… y eso nos lleva a probar cosas… y a acertar o a equivocarnos. 

Y es que en el judo los combates no dejan de ser cosa de dos.

M. Mallo

Judo Club Terras de Santiago              

Comentarios

Entradas populares de este blog

POR QUE FAGO JUDO?

LAS MANOS DEL JUDOKA